Que ver en Argençola

Que ver en Argençola

El núcleo antiguo de Argençola, pequeño pueblo situado en la comarca del Anoia, es todo un viaje al pasado. Sus monumentos, algunos de pie y bien cuidados y otros en ruinas, nos dan un salto a plena Edad Media.

Encima de una pequeña colina donde se alzaba el antiguo castillo y presidido por el campanario de la iglesia de San Llorenç, el pequeño núcleo de Argençola agrupa con mucho esfuerzo una serie de casas. Algunas de ellas han estado restauradas en época reciente, por lo que paseando por sus estrechas calles se podrán ver todavía algunos elementos antiguos, como un gran portal del siglo XVIII con un escudo al frente.

Documentado desde el año 1031, el castillo de Argençola fue testigo de cómo el término municipal fue devastado por una acometida sarracena. No aparece testimonio alguno del castillo hasta pleno siglo XIII, el cual será vinculado al linaje de los Clariana. Posteriormente pasará por diversas manos hasta que en el siglo XVIII parara en manos de los señores de Argençola.

Actualmente, por desgracia, el castillo se encuentra en ruinas y con mucho trabajo se puede ver de pie una pequeña parte del muro, la base de una torre redonda y una estancia cubierta con piedra (seguramente una cisterna), ahora cerrada. Realmente, al tratarse de un Bien Cultural de Interés Nacional es bastante vergonzoso que se encuentre en este estado.

A los pies del castillo, la iglesia de Sant Llorenç fue bendecida en el año 1891 en sustitución de la primitiva iglesia parroquial, documentada desde 1032. Este templo antiguo estaba situado un poco más abajo que el antiguo, seguramente por “influencia” del castillo. La nueva iglesia, en la construcción del cual seguramente se utilizaron las piedras del castillo, es de estilo neoclásico aunque su campanario, el cual se ve desde lejos, tiene todavía tradición barroco. En el interior se conservan aún algunas estrellas del antiguo foso.

Así pues, Argençola es pueblo de larga historia. En su momento tuvo una gran importancia para lo que hoy es denominado Anoia, pero claramente esta historia ha ido en declive. Hoy día es un tranquilo pueblo rural en el cual podemos pasar perfectamente una mañana o un día entero por la cantidad de cosas que se pueden ver tanto en el núcleo antiguo como en otros barrios.

Argençola, de torres y ermitas

Argençola es un pueblo situado en la comarca de Anoia, y posee dos monumentos de curioso interés. Por un lado están las torres de defensa, que en su día rodearon el casco urbano, aunque hoy sólo queda una.

Esta torre, de planta circular y unos 20 metros de altura, aparece documentada desde el lejano 1241, cuando el lugar era el centro de una cuadra civil. Hoy día se adosa a la masía Cortès y posee en su interior un depósito de agua. La puerta de acceso está en el primer piso, nivel en el que destacan también aspilleras, que también se encuentran en el segundo piso.

Al otro lado del camino se conserva la iglesia románica de Sant Maur, un edificio bastante remodelado y de una única nave sin ábside diferenciado. En el interior del templo podremos ver una imagen gótica de mármol policromado de San Mauro, una de las pocas imágenes de este tipo que se conservan en toda la comarca de Anoia.

Se data del siglo XV y permanece parcialmente mutilada por la Guerra Civil Española. La imagen viste hábitos de la orden benedictina, además de bendecir con la mano derecha y con el báculo en la izquierda. Mirando esta imagen hay que recordar que San Mauro fue el primer abade benedictino en Francia.

También cerca de estos lugares se vivión un episodio épico. Como curiosidad, podemos decir que aquí se produjo la muerte de Guillem de Mediona, un importante hombre de frontera, repoblador del territorio y que se desplazó en 1033 a la zona de Queralt, donde se encontraba en una reunión judicial para seguir a los musulmanes que estaban devastando la zona de Argençola. Aquí cayó en una emboscada y le cortaron la cabeza.

Dejando de lado episodios épicos, otra visita obligada en Argençola es a Sant Pere de Goda, un edificio de final del románico con una sola nave. En el oeste hay una puerta de acceso de medio punto y una ventana con forma de cruz.

Un pequeño pueblo con una larga historia y el complemento perfecto para una visita a la comarca de Anoia, tierra de batallas medievales e iglesias románicas.

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