Distritos y barrios de Barcelona

Distritos y barrios de Barcelona

Barcelona es una ciudad muy especial, visualmente bonita, y estéticamente impactante. Posee una luz muy especial y mediterránea. Una ciudad hecha para caminarla y sentirla.

De sus diez distritos en que se organiza su urbe, hemos recorrido anteriormente por el color y belleza.

Descubriendo el encanto de Sant Martí y L'Eixample

Si nuestra mayor motivación es la de turismo de negocios, no dejemos de visitar el distrito de Sant Martí. Creciente centro industrial, asentado sobre la llanura de Barcelona en su vertiente litoraleña. Su nombre se debe en honor de la primera capilla dedicada a San Martín de Tours que se encontraba en ese lugar.

Podemos descubrir en sus calles como el pasado y el futuro se combina, transformando este espacio barcelonés en un próspero polo tecnológico. Pensado en su organización como referente de la Barcelona futurista, con despliegues de empresas, campus universitarios por un lado y la zona residencial por el otro.

Este distrito se encuentra dividido en diez barrios, de los cuales uno de los más visitados es el barrio marítimo de La Vila Olímpica del Poblenou. Rediseñada bajo dos objetivos, modernizar el sector urbano y complacer las necesidades de alojamiento de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. En la actualidad es posible disfrutar del nuevo puerto deportivo, un atractivo paseo marítimo e impresionante oferta de bares y restaurantes.

Otro distrito que no podemos dejar de conocer es Eixample o Ensanche. Se coloca en la segunda posición de importancia, dentro de Barcelona, debido a su ocupación central dentro de la ciudad y por ser el distrito más poblado.

Pensada por el ingeniero Ildefons Cerdá, sus líneas rompen con el pasado medieval y erige el estilo arquitectónico modernista de gran valor patrimonial en sus edificios. El plan urbano de Cerdá dejó en igualdad de posibilidades a los barrios, por lo que no podemos diferenciar estilos y servicios entre uno y otro.

En esta reconocida área encontraremos paseos y plazas más sobresalientes dentro de los itinerarios turísticos barcelonenses y del mundo. No podemos transitar sin obnubilarnos por el Paseo de Gracia, imponente avenida repleta de zonas comerciales y edificios modernistas. Aquí descubriremos obras maestras de Antoni Gaudí y Lluís Domènech i Montaner que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Continuamos explorando la Gran Vía de las Cortes Catalanas otra destacada avenida de Barcelona, que en su recorrido de más de 13km, atraviesa espectaculares espacios naturales como la Plaza España, la Plaza de la Universidad entre otras. O mejor aún podemos recorrer la Avenida Diagonal una de las mayores y más importantes de Barcelona. Su nombre se debe a que atraviesa el distrito central de Eixample formando dos diagonales.

A lo largo de su trayecto por la ciudad podremos disfrutar de destacados edificios como la Casa del Baró de Quadras -1904 a 1906- actualmente convertida en la sede de la Casa Asia de Barcelona; La Iglesia del Carmen -1909- diseñada por Estapá de estilo bizantino; O bien fascinarnos con La Casa Terrades conocida como la Casa de les Punxes; Construida 1905 por encargo de los hermanos Terrades que querían unificar tres edificios. El buen gusto de Puig i Cadafalch concluyó en una propiedad de aspecto medieval con toques de arte gótico europeo. Sus atractivas formas se plasman en seis torres coronadas por finas agujas de forma cónica.

La peculiaridad, la sensibilidad artística, son algunas de las características esenciales que dan forma a los Distritos de Barcelona. Aún quedan muchos más por explorar…

Ciutat Vella

Ciutat Vella: historia, arquitectura y aires cosmopolitas

Como su nombre indica, el distrito de Ciutat Vella agrupa los barrios más antiguos de la ciudad: Raval, barrio gótico, la Ribera y la Barceloneta. Con apenas 4,5 kilómetros cuadrados, ofrece al visitante la posibilidad de perderse en calles que conservan el sabor de otras épocas. Pero además de su interés histórico y arquitectónico, la Ciutat Vella destaca por la diversidad de sus habitantes, una prueba más de que Barcelona es por encima de todo una ciudad cosmopolita.

Aunque el conjunto gótico sobresale con todo su esplendor entre los atractivos de Ciutat Vella, lo cierto es que todos sus barrios ofrecen particularidades que bien merecen una visita.

El Raval

El Raval, surgido de la ampliación de las murallas medievales, es una enorme mezcla de culturas y nacionalidades, algo que se refleja en las calles y en los comercios. Las principales arterias son las calles del Carmen y Nou de la Rambla, destacando también la calle de la Cera, que históricamente cuenta con una gran comunidad gitana (el origen, por cierto, de la rumba catalana) y debe su nombre a las velas que los habitantes del barrio colocaban ante la virgen para protegerse de la peste. El Raval, que durante muchos años fue conocido como el barrio chino, agrupa también a un gran número de pakistaníes.

Barrio gótico

El barrio gótico, el más antiguo de la Ciudad Condal, tiene sus orígenes en la época romana y es en realidad la unión de distintos barrios que conservan su propia personalidad: el Call, Santos Justo y Pastor, Santa Maria del Pi, la catedral, Santa Anna, La Mercè y el Palau. La lista de atractivos es interminable, pero además de los ya citados podemos destacar las plazas de Sant Jaume y del Rei (acoge el Museo de Historia de Barcelona), el Portal de l'Àngel y los restos del templo de César Augusto. Mas sobre el barrio gótico.

La Ribera

Fue el barrio rico de la Barcelona medieval. Su eje principal, el Passeig del Born, conocido popularmente como el Born, es toda una garantía para los que quieren captar el ambiente de la ciudad, con tiendas y restaurantes de moda. Además, uno de los palacios medievales de la calle Montcada acoge el Museo Picasso.

La Barceloneta

Barrio marinero que ejemplifica perfectamente el tipo de urbanismo característico de la Ilustración, con calles de trazado rectilíneo e islas de casas regulares. Fue construido en el siglo XVIII para dar cabida a los habitantes de La Ribera, que perdieron sus viviendas después de que Felipe V ordenara demolerlas para construir la Ciudadela. Antiguamente contaba con grandes fábricas que se han transformado en pabellones deportivos o centros educativos. En la Plaza de la Barceloneta puede visitarse la iglesia de Sant Miquel del Port.

El Eixample

El Eixample: formas cuadriculadas y joyas del Modernismo

Si el visitante piensa que Barcelona es una ciudad muy ordenada es más que probable que lo haga influenciado por su paso por el distrito del Eixample, que surgió en el siglo XIX tras derribarse las murallas que impedían la expansión de la ciudad en una de sus épocas de mayor esplendor. Sus formas cuadriculadas se extienden por ocho kilómetros cuadrados delimitados en cierta forma por la Diagonal y la Gran Vía de les Corts Catalanes, con el Paseo de Gracia como centro neurálgico. El Eixample, bautizado por algunos como el mayor museo al aire libre de Barcelona, se construyó de acuerdo con un plan del ingeniero Ildefons Cerdà, que diseñó un barrio con islas octogonales con amplios espacios para peatones y jardines interiores. A la hora de la verdad el proyecto original sufrió importantes modificaciones, pero mantuvo las líneas maestras previstas por Cerdà.

Entre las ideas del ingeniero barcelonés figuraba la plantación de un bosque a orillas del río Besós, que finalmente no fructificó. Pero sí que se respetó el dibujo básico del proyecto, una red de calles perpendiculares y traveseras que perseguían la creación de una ciudad igualitaria, con estructuras y servicios similares para todas las zonas. Actualmente, sin embargo, las calles más concurridas del distrito se sitúan entre el Paseo de Gracia y la Rambla de Cataluña, concentrando los negocios, tiendas y cafés más exclusivos en los principales edificios modernistas de Barcelona.

Joyas del modernismo

Es el caso de la Casa Lleó Morera, obra de Lluís Domènech; la Casa Ametller, de Puig i Cadafalch, y las Casas Batlló y Milà, diseñadas ambas por Antoni Gaudí. Estos cuatro edificios se encuentran entre las calles Aragó y Consell de Cent, en la llamada manzana de la discordia, y visitarlos es la mejor manera de apreciar las distintas tendencias arquitectónicas.

Museos, universidades y fundaciones

El Palau Quadras, situado en la Diagonal, alberga el Museo de la Música, mientras que la misma avenida cuenta entre sus atractivos con la Casa de les Punxes, la obra más destacada de Puig i Cadafalch. Muy cerca de allí se encuentran la Universitat de Barcelona y la Fundació Tàpies, donde se exponen las obras del pintor en el primer edificio de hierro diseñado en Barcelona por Domènech i Montaner.

Sagrada Familia y Hospital de Sant Pau

Pero el edificio más sobresaliente del distrito, tal vez de toda la Ciudad Condal, es el templo expiatorio de la Sagrada Familia, la obra cumbre de Gaudí. Otra de las maravillas del Eixample es el Hospital de Santa Pau, una de las mayores creaciones de Domènech i Montaner, decorada con esculturas de Gargallo.

Gràcia

Gràcia: cultura y vanguardismo en una antigua villa

Este distrito barcelonés se extiende por el territorio de la antigua Villa de Gràcia, que se aglutinó alrededor de la parroquia del mismo nombre en el primer tercio del siglo XVI y no se agregó definitivamente a la capital hasta 1897. A pesar de ser el distrito más pequeño de Barcelona (apenas supera los cuatro kilómetros cuadrados) es el segundo más poblado, ya que supera los 120.000 habitantes. Una de las consecuencias de su alta densidad de población, pero también del carácter de sus habitantes, es la animación que se respira en sus callejuelas, repletas de bares, restaurantes y comercios que colmarán las expectativas del visitante más exigente.

En realidad, pasear por Gràcia equivale a transitar por una población que en poco o en nada se asemeja al resto de Barcelona. Y es que, a pesar de haberse integrado en la capital desde hace más de un siglo, este distrito mantiene intacta su personalidad, que provoca que muchas personas lleguen a pensar que no están en la ciudad condal, sino en un pueblo lleno de encanto.

Parque Güell

Es el gran reclamo turístico del barrio y se ha convertido en el parque más famoso de Barcelona. Fue concebido en 1900 por el industrial y mecenas Eusebi Güell, que encargó al genial arquitecto reusense Antoni Gaudí una urbanización ajardinada en la Montaña Pelada de Gràcia, una especie de ciudad-jardín residencial a las afueras de la ciudad. El proyectó no respondió en absoluto a las expectativas creadas, ya que se vendieron muy pocas parcelas y tan sólo llegaron a terminarse completamente dos casas. Sin embargo, su visita es obligada para todos los amantes de Gaudí y para cualquier persona que quiera deleitarse con propuestas arquitectónicas cargadas de fuerza y originalidad. Mas sobre el Parque Güell.

Carácter vanguardista

Gràcia también se distingue por su carácter alternativo y vanguardista, que se refleja en multitud de centros culturales. Quizá los dos ejemplos más notables son el Cine Verdi y el Teatre Lliure. El nombre de muchas calles y plazas también da una idea de la personalidad del distrito. Las plazas de la Revolución y de John Lennon o las calles Libertad, Igualdad y Fraternidad no son nada casual, sino el reflejo de unos ideales que se mantienen vigentes desde hace más de un siglo.

Sabor gitano

Es otro de los elementos inseparables del distrito. De Gràcia han surgido artistas gitanos como el Pescaílla, considerado el fundador de la Rumba Catalana, Los Manolos o Sabor de Gràcia, sin olvidarnos de Moncho, considerado por muchos el rey del bolero.

Una fiesta sin igual

La riqueza del tejido asociativo de Gràcia se manifiesta en el día a día y también en actividades tan extraordinarias como la Fiesta Mayor de Gràcia, una de las más populares de Cataluña. A mediados de agosto, las calles del distrito cambian completamente de aspecto gracias a los llamativos adornos preparados por los vecinos, que incluso han dado lugar a la concesión de un premio para la calle mejor decorada.

Horta-Guinardó

Horta-Guinardó: laberintos y modernismo en heterogeneidad

El distrito de Horta-Guinardó, situado al nordeste de Barcelona, presenta un perfil físico muy marcado por la presencia de la sierra de Collserola, el valle de Hebrón y la riera d'Horta, que lógicamente han condicionado la urbanización de una zona que presenta una estructura muy peculiar. Así, los distintos barrios forman dibujos muy heterogéneos que no son más que una consecuencia de su adaptación a las tres unidades físicas citadas. El distrito, que cuenta con más de 170.000 habitantes, se divide en once barrios distintos: Horta, La Clota, Vall d'Hebron, Montbau, Sant Genís dels Agudells, Teixonera, Carmel, Font d'en Fargas, Can Baró, Guinardó y Baix Guinardó.

Como ocurre con muchos otros distritos de la ciudad condal, el de Horta-Guinardó tiene sus orígenes en municipios que antiguamente eran independientes de la capital. Es el caso de buena parte del territorio de Sant Joan d'Horta y parte del de Sant Martí de Provençals y Sant Andreu de Palomar. Este origen rural no pasa desapercibido para los visitantes, que se sorprenden de que dentro de Barcelona pueda encontrarse algo tan parecido a un pueblo.

Más de un siglo de historia

La primera referencia histórica del valle de Horta la hallamos en el año 965 con motivo de una donación de tierras. Parece ser que ya en esa época existía en el valle un pequeño núcleo de población, muy cercano a propiedades de militares y de la Iglesia.

Agua y lavanderías

La proximidad de un riachuelo propició que a partir del siglo XVI la población fuera creciendo sin cesar, convirtiéndose además en el principal sector de lavanderías de Barcelona. De hecho, a principios del siglo XX se lavaba en Horta ropa procedente de toda la ciudad.

Tranvía

La llegada del tranvía a Horta en 1901 acabó de impulsar la expansión del barrio, que se convirtió en uno de los más prósperos de la capital catalana. Hacia los años 30 del siglo pasado empezaron a proliferar las casitas con huerto, algunas de las cuales todavía se conservan. También se mantiene la estructura del núcleo antiguo alrededor de la Plaza Ibiza, mientras que en la parte más nueva predominan los bloques de pisos y los edificios unifamiliares y plurifamiliares.

Zona deportiva

Esta parte de Barcelona también se benefició directamente de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992. Además del velódromo, el complejo deportivo de la Vall d'Hebron comprende pistas de tenis, campos de fútbol, un polideportivo cubierto y una piscina.

Laberinto de Horta

El principal atractivo para los visitantes es el Parque Laberinto de Horta, el jardín más antiguo de Barcelona. De carácter neoclásico, fue creado en 1794 por los marqueses de Alfarràs.

Joya del modernismo

Entre el distrito de Horta-Guinardó y el Ensanche también se encuentra el gran conjunto del Hospital de Sant Pau, diseñado por Lluís Domènech. Se trata de una de las obras más relevantes del modernismo catalán.

Les Corts

Este distrito, compuesto inicialmente por diez vecindarios, se sitúa al oeste de Barcelona y está formado por tres barrios bien diferenciados: Sant Ramon, Pedralbes y Les Corts. Sus orígenes históricos hay que buscarlos en el antiguo municipio de Les Corts, que en 1836 se independizó del de Sarrià. A finales del siglo XIX, ambos se agregaron a la capital. Al albergar buena parte de las instalaciones universitarias y deportivas de Barcelona, es una zona muy frecuentada por estudiantes y por amantes del deporte.

A muchos aficionados al fútbol les suena el nombre de Les Corts porque fue el primer gran estadio del FC Barcelona. Otros saben que muy cerca de la Diagonal se encuentran las actuales instalaciones de este club. Y es que el Camp Nou, construido en 1957, ha sido siempre una auténtica maravilla que atrae año tras año a legiones de aficionados, no sólo para presenciar algún partido sino también para visitarlo como si se tratara de un museo.

Incidentes con Primo de Rivera

Lo que muchos futboleros desconocen es que el estadio de Les Corts, inaugurado en 1922 con capacidad para 30.000 espectadores, fue cerrado durante seis meses por la dictadura de Primo de Rivera, que también obligó a dimitir al presidente del Barça, Hans Gamper. La causa fueron los silbidos con los que la afición barcelonista acompañó la interpretación de la Marcha Real antes de que se iniciara un partido frente a un equipo inglés.

Cementerio y Maternidad

Son instalaciones o palabras casi opuestas que reflejan a la perfección la complejidad del distrito y, más concretamente, del barrio de Sant Ramon, que acoge el cementerio histórico de Les Corts, con el moderno tanatorio adjunto, y la Casa de la Maternitat, diseñada por el arquitecto Camil Oliveras. Esta última fue inicialmente una residencia asistencial y sigue manteniendo algunas de aquellas funciones, aunque hoy en día alberga también otros equipamientos, sin olvidarnos de sus magníficos jardines, abiertos a la ciudad. El barrio de Sant Ramon debe su nombre a una parroquia de estilo románico construida en 1935 por Enric Sagnier.

Pedralbes

Es la zona noble de la ciudad, habitada en gran parte por personas con alto poder adquisitivo. Curiosamente, también ha tenido vinculaciones históricas con el deporte, ya que en los años 40 y 50 del siglo pasado contaba con un circuito que acogió carreras de automovilismo y motociclismo.

Nou Barris

Nou Barris: juventud e inmigración

Ubicado en el extremo norte de la ciudad, el distrito de Nou Barris (nueve barrios) no hace honor a su nombre, pues actualmente se compone de catorce barrios: Can Peguera, Ciutat Meridiana, Canyelles, Guineueta, Roquetes, Porta, Prosperitat, Torre Llobeta, Turó de la Peira, Torre Baró, Trinitat Nova, Vallbona, Vilapicina y Verdum. El nombre del distrito data de 1984, cuando el Ayuntamiento aprobó una nueva división territorial de la ciudad y recurrió a la denominación de la revista de la primera asociación de vecinos de la zona, publicada a principios de los años setenta.

Nou Barris agrupa los barrios más jóvenes de la capital catalana, surgidos a raíz de la llegada masiva de inmigrantes a partir de la segunda mitad del siglo pasado. Parece que la historia se repite, porque durante los últimos años el distrito ha vuelto a ser una de las principales zonas de acogida de extranjeros. Por este motivo, las calles de Nou Barris destacan por la diversidad de razas y culturas de sus gentes y comercios, una pieza más de esta gran ciudad llamada Barcelona.

Procedencias muy diversas

Así, además de contar con el mayor número de habitantes de etnia gitana del área metropolitana de Barcelona, este distrito acoge también a las mayores comunidades de ciudadanos de nacionalidad pakistaní, filipina y ecuatoriana.

Arquitectura y salud mental

El antiguo Manicomio de la Santa Cruz, que a su cierre ya se llamaba instituto mental, es una de las construcciones más impresionantes de Nou Barris, acogiendo actualmente la sede del distrito. Diseñado entre 1855 y 1860 por el arquitecto Josep Oriol Bernadet, no acabó de construirse hasta 1915 y constituyó uno de los mejores ejemplos de arquitectura manicomial "moral" de Europa. Estuvo rodeado de una finca de 120 hectàreas en la que, tras un proceso especulativo que se inició en 1955 y terminó en 1977, se edificarían los barrios de Guineueta, Canyelles, parte de Verdun y la zona de Peguera.

Parque deportivo

Por fortuna, el distrito dispone de muchas infraestructuras de otro tipo, un buen ejemplo de que poco a poco ha ido logrando buenos resultados en su lucha por mejorar su calidad de vida. Es el caso del Parque Deportivo de Can Dragó, en la Meridiana, unas completas instalaciones con jardines, un pabellón polideportivo, pistas de atletismo y la piscina más grande de Barcelona.

Vistas espléndidas

El Parque del Turó de la Peira es el más antiguo del distrito y ofrece unas magníficas vistas de Barcelona. Por su parte, el barrio de Torre Baró, incrustado en la accidentada orografía de la sierra de Collserola, está lleno de fuentes y torrenteras. Sus casas se formaron alrededor de un castillo que nunca acabó de construirse.

Sant Andreu

Sant Andreu: industria, cultura y deporte a orillas del Besòs

El distrito barcelonés de Sant Andreu, de fuerte tradición industrial, está situado al norte de la Ciudad Condal, justo al lado del río Besós. Cuenta con siete barrios: Sant Andreu, La Sagrera, Trinitat Vella, Baró de Viver, Congrés, Navas y Bon Pastor. Su población roza los 170.000 habitantes, de los que casi la tercera parte residen en el casco antiguo de Sant Andreu. Sus antecedentes históricos se remontan más de mil años atrás, ya que se conserva un documento de permuta de una herencia, datado en el año 992, que menciona un lugar llamado el Palomar.

Sin embargo, los nombres de Sant Andreu –el patrón de la parroquia que da nombre al distrito– y el Palomar no aparecen juntos hasta 1034. El antiguo pueblo de Sant Andreu del Palomar se encontraba entre la riera de Horta y el vecino pueblo de Sant Martí de Provençals. Al tratarse de tierras fértiles, su actividad fundamental era la agricultura. El regadío procedía de un canal construido en 954 por el conde Miró I para trasladar el agua de Montcada a Barcelona. Entre los siglos XI y XIII empezó a formarse un primer grupo de viviendas alrededor de la iglesia y a partir del XVI proliferaron las masías diseminadas.

De los romanos a la industrialización

La calle Mayor, una antigua vía romana, fue el eje a partir del cual se fueron construyendo las calles que poco a poco convirtieron en un pueblo a Sant Andreu del Palomar. Con la llegada de la industrialización, a finales del siglo XIX se establecieron en la zona una gran cantidad de talleres y empresas, entre las que destacan La Maquinista y Fabra y Coats.

Decreto de agregación

Un real decreto firmado el 20 de abril de 1897 anexionó Sant Andreu del Palomar a la zona metropolitana de Barcelona, de la que forma parte desde entonces.

Cultura y deporte

Las instalaciones de la Fabra y Coats se han reconvertido en el centro cultural de un distrito que también es conocido por sus equipos deportivos. Es el caso del fútbol, con la Unión Esportiva Sant Andreu, y del Club Natación Sant Andreu.

Parroquia de Sant Andreu

El templo tiene una larga historia. Fue asaltado y destruido por Almanzor en el año 985. Posteriormente se levantó una nueva iglesia románica, consagrada en 1055 por el obispo Berenguer de Barcelona. Tras ser destruida por los almogávares, la volvió a consagrar San Olegario en 1132. Fue ampliada en 1850 y sufrió importantes destrozos durante la Semana Trágica de 1909 y la guerra civil española.

Sant Martí

Sant Martí: antiguas industrias y aires olímpicos junto al mar

Ubicado en el límite noreste de la ciudad condal, el distrito de Sant Martí comprende la mayor parte del territorio que le da nombre, el antiguo municipio de Sant Martí de Provençals.

Sant Martí se asienta sobre la vertiente litoral del llano de Barcelona. Antiguamente discurrían por la zona rieras y torrentes que procedían de la sierra de Collserola y de los que en la actualidad tan sólo quedan sus nombres, puesto que han servido para bautizar calles construidas donde antes corrían las aguas.

Molinos y masías

El primer documento en el que aparece el topónimo Provençals está fechado en el año 989. La construcción del Rec Comtal, que trasladaba las aguas del río Besòs a Barcelona, permitió crear diversos molinos y masías alrededor de la iglesia de Sant Martí. En 1502 ésta dejó de depender de Sant Andreu del Palomar para afiliarse a la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona. Hacia finales del siglo XV la iglesia fue reedificada, primero de acuerdo con un estilo gótico tardío y posteriormente con rasgos barrocos.

El Clot y Decreto de Nueva Planta

A partir del siglo XVI surge el núcleo de El Clot, que poco después se convirtió en la zona más poblada y acogió la sede del ayuntamiento. Hasta 1716, la parroquia de Sant Martí de Provençals estuvo bajo la jurisdicción de la barcelonesa de Santa Maria del Mar, pero con el Decreto de Nueva Planta se convirtió en un municipio independiente. En 1897 fue agregado a la Ciudad Condal.

Industria pujante

Desde entonces, la pujanza de la industria provocó un importante aumento de la población. El carácter industrial del distrito se pone de manifiesto con algunos de los nombres por los que era conocido: El obrador de Barcelona o El Manchester catalán, entre otros. La explotación de prados de indianas, las adoberías, las fábricas de tintes y los molinos de harina eran algunos de los negocios que florecían en la zona a mediados del siglo XIX, concentrados básicamente en El Clot y Poblenou.

Efectos olímpicos

Con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992 se derribó gran parte del barrio de Poblenou, formado fundamentalmente por fábricas y naves industriales en desuso, para crear la Villa Olímpica, lo que sirvió para recuperar el perfil marítimo de Barcelona. Con la prolongación de la Diagonal hasta el mar y la construcción de las instalaciones del Fórum 2004 se concluyó la urbanización de esta parte de la ciudad.

Sants-Montjuïc

Sants-Montjuïc: barrios populares junto a montaña y mar

Con sus 21 kilómetros cuadrados, el distrito de Sants-Montjuïc es el más extenso de Barcelona, pero también el de menor densidad de población. Ello obedece a la inclusión en el distrito de la montaña de Montjuïc, lo que le confiere un encanto muy especial. Situado en la zona sur de la ciudad condal, limita con los municipios de Hospitalet y el Prat de Llobregat, pertenecientes al área metropolitana de Barcelona.

En realidad, este distrito se divide en seis zonas diferenciadas. Por encima de la Gran Vía, los barrios de Sants y la Bordeta-Hostafrancs, y en la parte litoral Font de la Guatlla-Magòria, Poble Sec, Zona Franca y Montjuïc.

Poble Sec

Se trata de un barrio de raíces muy humildes que, sin embargo, goza de una posición privilegiada tanto por su ubicación (se sitúa entre el puerto y la montaña de Montjuïc, justo al lado de la parte más céntrica y antigua de la capital catalana) como por el mestizaje cultural que desde hace muchos años puede observarse en sus calles. Originariamente, el Poble Sec no era nada más que un terreno de cultivo al otro lado de las murallas, aunque a partir del siglo XVIII cambió radicalmente con la industrialización de la ciudad. Su nombre, en castellano pueblo seco, procede de la falta de fuentes en la zona, ya que hasta 1894 no se instaló la primera.

Sants

Es uno de los barrios más característicos y diferenciados de Barcelona. De hecho, fue villa independiente hasta 1897, cuando se agregó a la capital. En esa época era un barrio marcadamente industrial y albergaba algunas de las fábricas más importantes del sector textil, como el Vapor Vell o la España Industrial. La arteria principal del barrio lleva su mismo nombre: Carretera de Sants. Enlaza la Plaza de España, al pie de la montaña de Montjuïc, con el municipio de Hospitalet. Además, es una de las áreas más comerciales de Barcelona, por lo que pasear por sus aceras es uno de los grandes placeres que pueden experimentar los amantes de ir de compras. Sants también alberga la estación de tren más grande de la ciudad condal.

Montjuïc

La montaña de Montjuïc se ha convertido en uno de los principales reclamos turísticos de la capital catalana. Además de ofrecer espléndidas vistas del Mediterráneo, alberga edificios de gran valor histórico,recintos tan originales como el Poble Espanyol (con calles, plazas y lugares característicos de toda España) y las instalaciones que acogieron los Juegos Olímpicos de 1992. El castillo de Montjuïc, construido en 1751, fue ocupado por las tropas napoleónicas y durante la dictadura franquista se convirtió en la prisión de los presos políticos. Entre sus muros fue fusilado en 1940 el presidente de la Generalitat, Lluís Companys.

Sarrià-Sant Gervasi

Sarrià-Sant Gervasi: orígenes rurales en zona residencial

Situado en el límite occidental de la ciudad, el distrito de Sarrià-Sant Gervasi se asienta en buena parte sobre la sierra de Collserola, el mayor pulmón verde de Barcelona. Con la renta per cápita más elevada de la capital catalana, se divide en una serie de barrios que mayoritariamente tienen su origen en las antiguas zonas urbanas de Sarriá, Vallvidrera, Santa Creu d'Olorda y Sant Gervasi de Cassoles. Tras el distrito de Sants-Montjuïc, es el segundo más extenso de Barcelona (20 kilómetros cuadrados) y el que presenta menor densidad de población (6.992 hab./km²).

Una de las principales características del distrito es la abundancia de parques y zonas verdes, rasgos propios de las zonas residenciales cuyos habitantes disfrutan de un alto poder adquisitivo. Además, Sarrià-Sant Gervasi dispone de prestigiosos centros sanitarios y educativos, que no sólo prestan servicio a los residentes en el barrio sino a muchas otras personas que, atraídas por sus cualidades, los eligen a pesar de vivir en otros puntos de la ciudad o incluso en otros municipios.

Disfrutar de la naturaleza

La proximidad del parque de Collserola provoca que sea una zona muy concurrida por deportistas o por personas que se animan a disfrutar de la naturaleza muy cerca de la ciudad, una posibilidad que en Barcelona no es ninguna utopía.

Pueblo y ciudad

Los orígenes del distrito permiten que los visitantes puedan hacerse una idea muy aproximada de cómo eran los antiguos pueblos que lo formaban, ya que muchas de sus calles y callejuelas apenas han variado su fisonomía. En este sentido, merece la pena darse una vuelta por la calle Major de Sarriá, quizá la más representativa de la zona. Al mismo tiempo, el distrito ha sabido evolucionar al compás de los tiempos, como demuestran sus amplias y modernas avenidas y sus nudos de comunicaciones.

Casas de veraneo

Sarriá era un importante núcleo rural que entre los siglos XVI y XVII adquirió un mayor relieve porque muchos barceloneses lo eligieron para construir sus casas de veraneo. A finales del siglo XIX perdió casi completamente su carácter rural y poco después pasó a ser uno de los núcleos más ricos de Barcelona, una característica que ha mantenido hasta la actualidad.

Burguesía en Sant Gervasi

La evolución del antiguo término de Sant Gervasi de Cassoles fue muy similar. A mediados del siglo XIX, muchos burgueses decidieron instalarse en las vertientes del Tibidabo y poco a poco la antigua zona rural fue transformándose en un núcleo residencial donde, además de villas de veraneo, se instalaron conventos y colegios religiosos. Es el caso de la parte alta de Sant Gervasi, conocida como la Bonanova.

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