Palau de la música

Palau de la música

Hemos hablado mucho ya del barrio de la Ribera, pues con edificios y monumentos tan importantes que ostenta en sus calles es uno de los barrios turísticos más importantes de Barcelona. El Arco del Triunfo, el Palau de la Justicia, el Parque de la Ciutadella y otros lugares que todavía tenemos que descubrir hacen que este barrio esté siempre lleno de vida.

Así pues hoy seguiremos internándonos en el barrio y hablaremos del Palau de la Música Catalana.

El edificio, obra maestra del arquitecto catalán Domènech i Montaner, es una exaltación extrema del modernismo catalán. Como vemos el modernismo no sólo se reduce a Gaudí y la verdad es que si bien Gaudí es el maestro o el mejor exponente del dicho estilo arquitectónico, hay más artistas que han hecho de esta forma concreta de edificar algo característico, no sólo de Barcelona sino que de toda Cataluña.

Siguiendo pues con el Palau de la Música, podemos decir que se construyó entre 1905 y 1908, en plena explosión modernista, por encargo del Orfeón Catalán y fue concebido como un símbolo, una enseña de la recobrada catalanidad que tomaba forma como expresión artística de la "Renaixença" cultural. Por decirlo de alguna manera, el Palau era (y sigue siendo) un homenaje a la catalanidad y a Cataluña. Domènech contó con los mejores artistas modernistas de la época (Eusebi Arnau, Pau Gargallo, Miquel Blay) para hacer esta obra, que con su colaboración aportaron algo conjunto y particular del trabajo de los diversos artistas.

Entrar en la sala de conciertos es como llegar a un clímax estético que va aumentando desde las dieciocho musas del fondo del escenario hasta los grupos escultóricos de los caballos de las Walkirias y la explosión vegetal (típico de Gaudí y otros modernistas) en honor a Anselm Clavé. Pero lejos de acabar aquí la magia del "Palau", todavía nos queda la espléndida cubierta dominada por el elemento más conocido del edificio, la original lámpara circular que parece que quisiera desprenderse del techo como una caleidoscópica gota de arco iris.

En fin, el Palau es el barrio de la Ribera y es explosión de modernismo, es arte y es arquitectura, es barrio y es historia. Si tenéis la oportunidad de ver algún concierto en dicho lugar no os lo penséis dos veces pues si visitarlo sin música y sin nada ya estremece, ver y sentir un concierto en vivo es algo absolutamente extraordinario.

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