Palau Güell

El Palau Güell

El empresario Güell y el artista Gaudí fueron grandes amigos y colaboradores, donde el trabajo que uno encargaba y otro realizaba se transformaba en gran beneficio para ambos.

No, no hablamos de beneficio económico (aunque también) sino que hablamos del beneficio que a uno le permitía desarrollarse, probar y llevar adelante sus ideas artísticas y a otro el de disfrutar de primera mano y a veces de forma privada las creaciones que para él se hacían. Se puede decir que la familia Güell fue uno de los más grandes mecenas de Gaudí.

¿Y por qué hablamos de todo esto? Porque la relación entre los Güell y Gaudí no acaba ni el Parque Güell ni en la Colonia Güell sino que también tienen otro punto en común, a saber, el Palacio Güell situado en la Calle Nou de la Rambla.

El palacio fue el primer trabajo de gran envergadura de Gaudí y su primera obra maestra. Construido entre 1886 y 1888, la familia Güell le dio total libertad al artista para desarrollar su obra. La única condición que le imponía era que para la construcción utilizara la caliza negra de las canteras de la familia Güell en el Garraf.

Esta condición fue clave para la obra pues le da un ambiente oscuro muy inusual en el trabajo de Gaudí, que se caracteriza por la búsqueda de la luminosidad. No obstante supuso una buena prueba o reto para el arquitecto, que le dio la posibilidad de experimentar con recursos arquitectónicos que favorezcan la entrada de luz y que posteriormente le ayudarían a resolver algunos problemas de obras posteriores.

Casi todo Gaudí está en el palacio, pero donde más se nota es en el tejado, cuyo jardín de chimeneas avanza lo que habrá e llegar en años posteriores. Otro punto importante de la construcción es todo el trabajo en hierro forjado presente a lo largo de la casa y donde sobresalen las rejas de las puertas del edificio y el gran ave fénix que media entre ellas para representar la "Reinaxença" catalana (época de auge cultural y artístico en Catalunya).

El palacio Güell fue residencia de la familia Güell y, como ya hemos dicho, una de las obras maestras de Gaudí, por lo que, sobra decirlo, es imprescindible visitarla.

Hay que advertir que el palacio acepta pocas visitas diarias por lo que es importante estar a primera hora para recoger el número.

El Palau Güell abre sus puertas siete años después

A partir de mañana, 26 de mayo, el Palau Güell de Barcelona, una de las primeras obras del genial Antoni Gaudí (1852-1926), volverá a abrirse al público tras permanecer siete años cerrado y después de haber sido objeto de intensivos trabajos de restauración. En total, las intervenciones han costado 9 millones de euros, que han sido financiados en su totalidad por la Diputación de Barcelona.

Realizado por encargo del industrial Eusebi Güell en 1885 y considerado como una obra fundamental dentro del modernismo catalán, el edificio ha adquirido desde la fecha diversos usos. Así, durante dos décadas, el inmueble dio cabida a la vivienda de la familia Güell.

Tras el estallido de la Guerra Civil (1936-1939), no obstante, el palacio hizo las veces de comisaría, y más adelante, ya en manos de la Diputación de Barcelona, fue la sede del Institut del Teatre.

A pesar de que las primeras reformas dieron comienzo en 1982 (tan sólo dos años antes de que esta construcción fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), fue a partir del 2004 —año en el que el inmueble se cerró temporalmente a las visitas— cuando se realizaron las principales intervenciones bajo la batuta del arquitecto Antoni González.

Sin duda, una de sus dependencias más espectaculares es el salón de la planta noble, en el que los Güell llevaban a cabo conciertos privados. La estancia está recubierta con una cúpula de perfil parabólico y, a su vez, está decorada con pinturas murales al óleo rubricadas por Aleix Caplés y lámparas diseñadas por el propio Gaudí. Además, la sala también alberga una capilla dorada ornada por este mismo artista, y que hoy se halla vacía. El piso superior, a su vez, da cabida a un órgano.

Asimismo, la visita al palacio también incluirá las habitaciones que ocupaban el matrimonio Güell y de sus 18 sirvientes, sin olvidar su magnífica azotea. Ésta cuenta con un lucernario principal, rematado, por un pararrayos y dotado de 20 salidas de ventilación. Algunas de ellas son coloridas y vistosas chimeneas recubiertas de brillantes mosaicos (técnica que en catalán se conoce con el nombre de "trencadís").

Los visitantes que quieran acceder al edificio tienen que tener en cuenta que el inmueble sólo puede acoger a 160 personas al mismo tiempo.

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