Lo que hay que ver en Barcelona

Que ver en Barcelona

Barcelona es la capital de Cataluña y la segunda ciudad más grande de España (1.616.000 habitantes, 3.186.000 en su área metropolitana). Cosmopolita por historia y vocación, ofrece al visitante una gran variedad de ofertas que combinan las propuestas más innovadoras con una tradición arraigada en sus orígenes milenarios. Descubre Que ver en Barcelona gratis como los bunkers del Carmel justo encima del Turó de la Rovira.

La Sagrada Familia

Esta catedral sorprendente es todavía un trabajo en progreso y es sin duda uno de los más grandes monumentos de Gaudí. Él comenzó a trabajar en el proyecto en 1884, vivio y trabajo en el edificio, mientras que el proyecto estaba en marcha. Gaudí supervisó la construcción del ábside, la cripta y la fachada del Nacimiento en el exterior de este enorme edificio.

Después de su muerte en 1926, el resto de la construcción ha sido supervisado por sus colegas. El trabajo se espera que esté terminado en el año 2026. La Sagrada Familia es un sitio Patrimonio de la Humanidad y ha sido recientemente consagrado como basílica menor por el Papa Benedicto XVI, a pesar de estar inconcluso.

Ocho de las dieciocho torres enormes en la actualidad han sido construidos, que corresponden a ocho de los doce apóstoles planeado. Las otras seis torres significará cuatro evangelistas, la Virgen María y Jesucristo. La Sagrada Familia se encuentra en la Plaça de la Sagrada Família, Mallorca, 401, 08013 Barcelona.

Hay estaciones de metro cerca y también muchas compañías ejecutan viajes en autobús para ver este impresionante edificio. Que se llena rápidamente, especialmente en la temporada alta de verano para llegar temprano y esperar a tener que hacer cola.

La Sagrada Familia

Casa Batlló

La Casa Batlló está ubicada en el centro de Barcelona, en el número 43 de la avenida más glamurosa de Barcelona por sus tiendas de marcas internacionales de lujo. El Paseo de Gracia.

Es una remodelación efectuada entre los años 1904 y 1906 de un edificio ya existente. La casa Batlló fue un encargo del empresario de la industria textil Josep Batlló y Casanovas al arquitecto Antoni Gaudí .

Gaudí concentró su reforma en la fachada, la planta señorial, los patios y la azotea. Se levantó la quinta planta para alojar al servicio y los lavaderos.

Como era usual en esa época, los pisos superiores de las casas señoriales, se alquilaban a gente corriente puesto que carecían de ascensor.

Existen muchos hoteles cerca dela Casa Batlló, de diferentes categorías. Desde las habitaciones de varios hoteles del Paseo de Gracia se puede ver incluso la preciosa fachada de la Casa Batlló.

Casa batlló

Park Güell

Parc Güell Barcelona es un parque urbano muy popular construido por Gaudí, originalmente como un parque para la aristocracia de Barcelona, por encargo de Don Esebio Güell.

El parque está situado en una colina de gran tamaño (estar preparados para una caminata empinada, si usted planea visitar aquí) y está rodeado por un muro, con dos casas de campo de entrada. Hay dos casas en el parque, uno es ahora el Museo Gaudí, donde Gaudí vivió desde 1906.

En la entrada al parque es la estatua de dragón famoso situado en el centro de vuelo de pasos. Muchos turistas paran para hacerse una foto aquí, ya que también es la entrada principal del parque y está situado cerca del Museo. El parque cuenta con una magnífica vista sobre la ciudad de Barcelona con vistas a su situación hasta lo alto de la colina en donde se construyó el parque y que vale la pena visitar.

Gaudí creó muchos proyectos y edificios de asombro a través de Barcelona e hizo una marca en la arquitectura y los inmuebles barcelona de allí. A pesar de la Sagrada Familia y el Parc Güell son quizás dos de las piezas más populares de su obra en Barcelona,hay muchos más atracciones para elegir en los alrededores de la ciudad. Tómese el tiempo para visitar estas piezas arquitectónicas increíbles cuando usted visite Barcelona.

Park Güell

Vestigios íberos, ruinas romanas, monumentos góticos y románicos y palacios barrocos y neoclásicos contrastan fuertemente con las calles cuadriculadas del Eixample, la densidad del tráfico urbano y la modernidad que transmite una ciudad repleta de atractivos naturales (las montañas del Tibidabo y Montjuïc, especialmente si vas con peques no te pierdas Que ver en Barcelona con niños) y sobrenaturales: las hazañas arquitectónicas de Gaudí, con la Sagrada Familia al frente, son la mejor tarjeta de presentación de una urbe de gran proyección internacional.

Dividida en diez distritos, Barcelona ha acogido dos Exposiciones Universales (1888 y 1929) y los Juegos Olímpicos de 1992, eventos que la han ido configurando hasta convertirla en una ciudad rica y diversa, capaz de cautivar a cualquier visitante con sus ofertas gastronómicas y comerciales, con una desbordante vida cultural e infinitas propuestas de ocio. La variedad de gentes y tendencias proporciona todo tipo de posibilidades que no se acaban en los barrios más céntricos y conocidos, sino que se extienden y ramifican por todos los puntos de una urbe inimitable.

Si disponemos de unos días libres y queremos emplearlos en conocer nuevos lugares, escoger Barcelona como destino será siempre una decisión muy acertada, si buscas que ver en Barcelona en dos dias. La ciudad, situada entre el Mar Mediterráneo y la Sierra de Collserola, ofrece al visitante una gama de posibilidades tan variada que a buen seguro no defraudará a nadie. No te pierdas tampoco que ver en Barcelona y alrededores.

La Pedrera

La casa Milá está ubicada en una esquina del Paseo de Gracia de Barcelona, en el número 92. Es una de las obras más conocidas del arquitecto Antoni Gaudí.

Fue construida entre 1906 y 1912 por encargo del industrial textil Pere Milà i Camps.

En su época generó mucho debate al romper por completo todos los estándares arquitectónicos de la ciudad. Sus formas esculpidas y sinuosas, sus balcones y ventanas insólitos para aquellos años de principio de siglo XX le valieron el apodo de "La Pedrera" (la cantera).

La parte superior del edificio estaba previsto que quedara rematada por una enorme cruz de piedra, debido a las profundas convicciones religiosas de Antoni Gaudí y de la familia Milá, pero los sucesos de la "Semana trágica" de 1909 (en mitad de la construcción del edificio) hicieron desestimar su instalación.

Caminar por las escaleras y los patios de este edificio es una experiencia mágica. Antoni Gaudí trabaja en la Casa Milá todos los detalles de forma exquisita y sorprendente, incluso para visitantes de nuestro siglo, mucho más acostumbrados a edificios intrépidos que los habitantes de Barcelona del 1910.

Cualquier persona que visite Barcelona no se puede perder el paseo por la azotea de La Pedrera.Sus chimeneas escultóricas y su suelo ondulante, sumado a sus fabulosas vistas de la ciudad, lo hacen una parada imprescindible. Desde la azotea de la Casa Milá se divisa incluso la obra cumbre de Antoni Gaudí: El templo dela Sagrada Familia.

Bajo la azotea de La Pedrera se encuentra la fabulosa buhardilla, donde está ubicado un pequeño museo.

Antoni Gaudí sorprende al visitante en cada rincón de la casa, con ornamentaciones inspiradas en la naturaleza, típicas del arquitecto catalán y del movimiento modernista en general.

Existen muchos hoteles cerca de la Casa Milá, de diferentes categorías. Desde las habitaciones de varios hoteles del Paseo de Gracia se puede ver incluso la fabulosa fachada de La Pedrera.

La Pedrera

Las Ramblas el corazón de Barcelona

Nadie discute que Barcelona es una de las ciudades más modernas y dinámicas del planeta, pero aún sería más absurdo negar que su corazón sigue siendo el mismo desde hace más de tres siglos: las Ramblas. Hasta principios del siglo XVIII no eran nada más que un camino y un torrente bordeado por conventos y murallas, la única vía ancha de una ciudad remota en la que los vestigios ibéricos y las ruinas romanas compartían protagonismo con monumentos góticos y palacios barrocos y neoclásicos. Cuando hacia 1775 se derribó la parte de las murallas próxima a las Atarazanas, las Ramblas fueron urbanizadas y se convirtieron en un paseo. Han pasado más de dos siglos, pero hay cosas que no cambian. Ahora igual que entonces, si alguien quiere conocer de verdad Barcelona es muy recomendable que pasee por las Ramblas, el espacio que mejor resume y exhibe el aliento de la ciudad.

Las Ramblas

Barcelona es su gente y las Ramblas siempre están llenas de gente. Entre la Plaza de Cataluña y el pie del monumento a Colón, esta vía única en su género ofrece a cualquier hora del día una animación inusitada y cosmopolita, repleta de colores y acentos que seducen al visitante con el sabor de lo diverso. Estamos en la capital catalana, sí, pero bien podría ser la capital de mundo, un muestrario muy aproximado de la naturaleza y el comportamiento humano, un lugar donde da casi igual que te hablen en catalán o en japonés porque a lo largo de un paseo de 1,2 kilómetros tienes la oportunidad de impregnarte de un espíritu cargado de libertad.

Cinco nombres

El antiguo torrente, que debe su nombre a la voz árabe ramla (arenal), se ha transformado en una corriente humana que se cruza y entrecruza en todas las direcciones posibles a lo largo de las cinco ramblas. Canaletes es la más cercana a la Plaza de Cataluña, con una fuente donde los seguidores del Barça festejan los títulos conseguidos. A continuación, siempre en dirección al mar, vienen la dels Estudis (que debe su nombre a una antigua universidad suprimida por Felipe V) y la de les Flors o de Sant Josep. No vale la pena traducir al castellano algo que se entiende perfectamente, pero quizá conviene aclarar que en ésta última se encontraba el convento de San José y que era el único lugar en el que, en el siglo XIX, se vendían flores. Las otras dos ramblas son la dels Caputxins (mejor traducirlo: Capuchinos), que debe su nombre a los antiguos frailes, y la de Santa Mónica, donde se levanta el convento homónimo.

El latido de la ciudad

Independientemente de sus cinco nombres, las Ramblas ofrecen todo tipo de alicientes al visitante. Desde el Teatro del Liceo (Liceu en catalán), en un punto casi equidistante entre los dos extremos del recorrido, hasta el ya citado monumento a Colón o el mercado modernista de la Boqueria, pasando por una enorme variedad de tiendas o restaurantes. También hay numerosos quioscos, estatuas humanas y flores, muchas flores. Y como ocurre en todas las concentraciones humanas, abundan los carteristas, pero no más que en cualquier otra gran ciudad. En cualquier caso, quien desee conocer el latido diario de Barcelona, la ciudad auténtica más allá de cualquier reclamo turístico, hará bien en darse un paseo por las Ramblas.

Barrio gótico

Barrio gótico

El Tibidabo

El Tibidabo

Una ciudad llena de atractivos

No conoceremos Barcelona en un fin de semana, ni tan sólo en una semana. Por tanto, deberemos planificar bien nuestro recorrido para que nos sea posible el máximo número de visitas de las que podríamos considerar imprescindibles.

Una de ellas, por supuesto, son las Ramblas. Nadie puede visitar la Ciudad Condal y no darse una vuelta por este pintoresco paseo, introduciéndose dentro de la marea humana llena de personajes variopintos que caminan arriba y abajo, muchas veces sin destino fijo. Paseando por las Ramblas oleremos el fragante aroma que desprenden las flores de las paradas que se instalan a uno y otro lado de las mismas, mientras oímos el reclamo de sus floristas y su pretensión de que les compremos una rosa o un bonito ramo de violetas. Podremos también contemplar sus paradas de pequeños animales, sus mimos que no hablan pero que expresan mucho, los pintores callejeros con talento pero sin suerte, que hacen bonitos dibujos en el suelo que el agua no tardará en borrar, o quienes se empeñan en adivinar nuestro futuro, quizás aquél que no deseamos conocer.

Montjuic

La montaña de Montjuïch, también llamada la montaña mágica, es un pequeño monte que domina el centro de la ciudad de Barcelona. Sus miles de rincones esconden multitud de atractivos turísticos que el visitante no se puede perder.

Los museos Fundació Miro y MNAC, el Museo de arte Nacional de Cataluña que alberga una inigualable colección de arte gótico y románico.

La anilla olímpica fue el centro de las olimpiadas de Barcelona de 1992. En ella se encuentra el estadio olímpico Lluís Companys, el Palau Sant Jordi, las Piscinas Picornell. En estos escenarios se realizan la mayoría de grandes conciertos de la ciudad.

El Castillo de Montjuïch es un edificio militar situado en la parte más alta del monte, y domina el puerto y el centro de la ciudad. Hasta él se accede por un teleférico panorámico.

En una de las laderas del castillo se encuentra un encantador faro, que antiguamente servía de orientación de los marineros de la ciudad. Actualmente sigue en funcionamiento iluminando las noche del litoral barcelonés.

También en la ladera de Montjuïch se encuentra un singular parque de Cactus, los Jardines de Mossèn Costa y Llobera con más de 800 especies de Cactus.

Descendiendo del Castillo hacia el centro de Barcelona, el camino se hace muy agradable por la sucesión de terrazas con vistas a la ciudad y al puerto, denominadas el Mirador del Alcalde.

En mitad de toda esta variedad de lugares con encanto se encuentra el Hotel Miramar, un oasis de lujo y tranquilidad a pocos minutos del centro de la ciudad, que como su nombre indica goza de unas vistas inmejorables del puerto y el mar.

La feria de Barcelona está ubicada en las faldas de Montjuich, en el majestuoso entorno de la avenida Maria Cristina, el Palau Nacional que alberga el MNAC y las turísticas fuentes luminosas, parada obligatoria para cualquier visitante de Barcelona.

Montjüic

La Barceloneta

De las más grandes ciudades turísticas del hemisferio norte, Barcelona es la única que tiene playas calurosas y vacacionales.

La Barceloneta es el barrio marinero de la ciudad. Antiguamente era el lugar de Barcelona donde vivían los pescadores. Actualmente es un barrio muy animado, lleno de restaurantes donde se puede comer el mejor pescado y marisco de la ciudad. La especialidad de la mayoría de restaurantes dela Barceloneta es la paella de arroz, también las fideuà y los arroces caldosos.

Este barrio está ubicado en un saliente de tierra que penetra en el mar. Por un lado tiene el puerto deportivo de Barcelona y por el otro un largo paseo marítimo y playas muy animadas.

A lo largo de la playa se encuentran los típicos chiringuitos donde refrescarse durante el día y tomar copas por la noche.

La característica principal de este barrio son sus típicas callejuelas y la animación a todas horas.

La Barceloneta

La Barceloneta

La Vila olímpica

1992 fue el gran año para la ciudad de Barcelona, los Juegos Olímpicos dejaron a la ciudad un olor especial además de proyectar a Barcelona a nivel mundial y pasar a convertirse en una de las ciudades más visitadas en todo el mundo. Pero no sólo eso, el importante legado arquitectónico que dejó en la ciudad ha hecho que ésta se modernizase por completo. Para empezar la villa olímpica transformó por completo el litoral de la ciudad, hasta entonces bastante descuidado.

Hoy en día la Villa Olímpica es una zona comercial pegada a las playas de la ciudad que ofrece a los habitantes un nuevo barrio con memoria olímpica.

El icono del barrio de la villa olímpica son sin duda las dos torres, conocidas popularmente por los barceloneses como las torres gemelas, aunque lejos están de aquellas torres inmensas que presidían la ciudad de Nueva York.

Ambas torres miden poco más de ciento cincuenta metros de altitud y son junto a la construcción de la torre Agbar el techo de la ciudad de Barcelona. En una de ellas se ubica el Hotel Arts, obra de los arquitectos Bruce Graham y Frank Ghery. Es un hotel con unas excepcionales vistas de cuarenta y cuatro pisos y con 456 habitaciones. La otra torre es la Mapfre, una obra diseñada por Iñigo Ortiz y Enrique León que en la actualidad alberga oficinas y un centro comercial en su planta baja.

Ambas torres están situadas frente a la playa de la Villa Olímpica, la más concurrida de la ciudad y justo al lado del puerto olímpico (donde se disputaron las principales pruebas marítimas de los Juegos de 1992).

Detrás del puerto olímpico se sitúan lo que fueron alojamientos de los deportistas durante los Juegos Olímpicos de 1992. Un conjunto de edificios de menos de veinte años de antigüedad que se edificaron específicamente para albergar a los atletas.

La Vila olímpica

No deberíamos tampoco dejar de pasear por el puerto antiguo de la ciudad, por su bellísimo barrio gótico que nos transporta a épocas pasadas, su playa de la Barceloneta, donde aún podemos tomar unos pescaditos en algún local típico de pescadores, su Parque de la Ciutadella en el que podemos incluso pasear en barca en su atractivo lago.

Son tantos los lugares interesantes que visitar que no podemos relacionarlos todos, quedando aún muchos, tan importantes como el Parque Güell, el Tibidabo, la montaña de Montjuic, el Parque del Laberinto. el Pueblo Español o el Puerto Olímpico.

Mercado de la Boquería

Los orígenes del mercado datan desde el siglo XII, cuando los vendedores se agrupaban junto a las murallas, para allí vender su mercadería. En la actualidad, este mercado tiene aproximadamente 300 puestos dedicados a distintos rubros dentro de la gastronomía.

Mercado de la Boqueria

Mercado de La Boqueria

No te puedes perder las tiendas dedicadas a productos de la gastronomía catalana, como butifarra y calçots. Para los amantes del buen comer, nada como los locales gourmet, donde se consigue caviar ruso de primera calidad y vinos franceses.

Finalmente, cabe destacar el Bar Pinotxo, un emblema del mercado, donde se pueden saborear deliciosas tapas y un magnífico bacalao, especialidad de la casa.

El barrio del Born es el barrio más vanguardista de la ciudad.

Antiguo barrio comercial de la Barcelona post-medieval. Los antiguos almacenes de tejido y mercancías de ultramar se han reformado de la forma más audaz para ubicar restaurantes y tiendas de los estilos más variados pero con un denominador común: La vanguardia y el cosmopolitismo. Restaurantes con todos los sabores del mundo, tiendas de ropa, talleres de artistas…

Los barceloneses acuden durante el día al Born en busca ropa y otros productos singulares, y por la noche para cenar o tomar copas.

El barrio del Born forma parte del centro histórico de Barcelona, y está ubicado justo al lado del barrio gótico, separado por la Via Laietana.

En el corazón del barrio del Born encontramos una de las joyas de Barcelona. La iglesia de Santa Maria del Mar, más conocida por la Catadral del Mar, título de la novela best seller del escritor barcelonés Ildefonso Falcones.

Tal y como cuenta la novela, la espectacular iglesia fue promovida por las cofradías de pescadores y trabajadores del cercano puerto. Se trajeron las piedras desde la cercana cantera de la montaña de Montjuïch, a tres quilómetros del templo.

Su estilo gótico refleja a la perfección el ambiente medieval que reina en todo el centro de Barcelona.

Unido a la iglesia por un animado paseo lleno de árboles, encontramos el mercado del Born, antiguo mercado principal de alimentos de la ciudad que actualmente se está reformando para acoger un museo. La intención inicial del Ayuntamiento de Barcelona era instalar allí una biblioteca, pero las obras descubrieron los restos de un entramado de calles y casas de la antigua Barcelona. El edificio, una clásica estructura de hierro forjado y madera se dedicará ahora a cobijar y mostrar a los visitantes estos restos arqueológicos.

Parque de la Ciutadella: política e historia junto al zoo

Debe su nombre a la fortaleza de la ciudad (ciudadela) levantada por Felipe V en el siglo XVIII, tras la guerra de sucesión. Construido a imagen y semejanza del Parque de Luxemburgo de París, ocupa dieciocho hectáreas –sin contar el zoo– y durante muchos años fue el único parque de Barcelona. Actualmente forma parte del barrio de Ciutat Vella y se encuentra muy cerca de la Villa Olímpica, el Arco de Triunfo y la estación de Francia. Es un entorno muy frecuentado por barceloneses y turistas y, también, por los políticos catalanes, ya que el antiguo arsenal de la ciudadela se transformó en la sede del Parlament.

Pocos puntos de Barcelona aúnan intereses tan divergentes. Por una parte, la presencia del zoo hace que el parque sea un reclamo para los amantes de los animales y las plantas. Por otra, sus características lo convierten en un lugar perfecto para desconectar durante unos minutos del ajetreo de la ciudad mientras observas a los turistas o, simplemente, lees un libro a la sombra de cualquier árbol. Además, el Parlament garantiza constantes idas y venidas de políticos y periodistas y los orígenes del parque hacen que sea muy atractivo a los ojos de los aficionados a la historia.

Un poco de historia

La Diada, el día nacional de Catalunya, conmemora una derrota. El 11 de septiembre de 1714, tras un asedio que se prolongó algo más de un año, la ciudad condal caía ante la armada de Felipe V, que decidió construir una ciudadela en forma de estrella, la más grande de Europa en aquella época. Las obras, que finalizaron en 1718, fueron dirigidas por el ingeniero militar flamenco Joris Prosper Van Verboom y obligaron a derrocar parte del barrio de la Ribera, que tres décadas más tarde serían trasladado a la Barceloneta.

Nada de indemnizaciones

Los métodos de por aquél entonces eran muy distintos a los de ahora. Se derribaron más de mil casas y un par de conventos (San Agustín y Santa Clara), pero las 4.500 personas desalojadas no recibieron ningún tipo de indemnización y fueron abandonadas a su suerte.

Órdenes y contraórdenes

Al tratarse de un símbolo del Gobierno central, la ciudadela era profundamente despreciada por los barceloneses, que cuando tuvieron oportunidad, en 1841, decidieron derrocarla. Pero dos años después, durante la regencia de María Cristina, ésta decidió restaurarla. Posteriormente el general Prim decretó su donación a la ciudad y, por fin, con la revolución de 1868, se procedió a demolerla de una vez por todas.

Tres vestigios

A pesar de todo, se mantuvieron tres elementos de la fortaleza original: la capilla (actual parroquia castrense), el palacio del gobernador, que hoy en día es un instituto de educación secundaria, y el arsenal, reconvertido en sede del Parlamento de Cataluña.

Casa Calvet

Más allá de las obras arquitectónicas mundialmente conocidas de Antoni Gaudí, encontramos otras obras menos conocidas pero igualmente geniales como la Casa Calvet.

Por encargo de un empresario textil, las oficinas, despachos y salas de juntas de las plantas inferiores se han reconvertido hoy en un afamado restaurante.

Otras obras menos conocidas de Antoni Gaudi son el Palau Güell o la Cripta de la Colonia Güell.

Barcelona ofrece muchos otros edificios modernistas de otros geniales arquitectos como Lluís Domenech y Muntaner o Josep Puig y Cadafalch.

Todos estos edificios modernistas, repartidos principalmente por el barrio del Eixample (ensanche) se construyeron en la época dorada de Barcelona a principios del siglo XX.

El Eixample fue un ambicioso proyecto de ampliación de la antigua ciudad de Barcelona amurallada, y se construyó a principios del siglo XX siguiendo el proyecto del ingeniero Ildefonso Cerdá.

Su entramado rectilíneo, sus amplias calles y sus manzanas con las esquinas en chaflán para mejorar la visibilidad de los vehiculos, son el signo distintivo de este proyecto urbanístico.

En la Barcelona de principios del siglo XX, el sector más prospero del país eran las industrias téxtiles ubicadas principalmente a las afueras de la ciudad, en colonias industriales localizadas al lado de los rios que las proveían de agua y electricidad.

Los ricos empresarios del sector téxtil invertían sus fortunas en construir opulentos palacios en la capital, principalmente en el nuevo barrio del Eixample, mucho más aireado y moderno que el centro histórico de Barcelona.

Aviso legal - Contacto - © 2019