Teatro en Barcelona

Teatro en Barcelona

Arte y cultura caracterizan el espíritu de los teatros en Barcelona

En Barcelona encontraremos todo tipo de satisfacciones. Con una inmensa gama de posibilidades artísticas, el talento aflora en sus calles y edificios; en su gente y su cotidianeidad.

La ciudad de Barcelona ofrece al visitante sediento de arte una gama exuberante de escenarios. Aquí es donde podemos encontrar al Teatro como un elemento fundamental dentro del esquema.

El teatro barcelonés produce una sensibilidad extrema en los amantes de esta disciplina creativa. Es un recinto que expresa y comunica sentimientos e ideas. De manera divertida y práctica crea un vínculo mágico entre el espectador y el actor. Es una alianza entre el mundo real y el mundo literario. En sus diferentes expresiones como el ballet, la ópera, los recitales e incluso proyecciones, podemos vivirlo. El teatro nos brinda utopías y existencias.

Barcelona es una ciudad que nos oferece teatros de gran historia y tradición. Afamada obras de carácter internacional como La Cubana o El Tricicle surgieron de sus cimientos con sus originales puestas en escena.

El Palau de la Música máximo exponente del estilo modernista, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por sus salas han pasado afamados directores como Richard Strauss y la filarmónica de Berlín. Músicos de envergadura como el reconocido saxofonista Bennie Carter, estremecieron sus paredes.

Aquí tenemos la posibilidad de conocer su interior mediante visitas guiadas. Para realizarlas es fundamental adquirir la entrada con al menos una semana de anticipación. El recorrido incluye la Sala de conciertos modernista, la Sala Lluis Millet así como la Sala de música de cámara.

El Teatro Liceu construido en el año 1847 sobre el centro de La Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que se ha convertido en uno de los símbolos más destacado de la ciudad.

Históricamente se impuso como símbolo de la burguesía de Barcelona, por lo que había estado en la mira a lo largo de las sucesivas revueltas sociales que vivió la ciudad

Con una capacidad máxima en su sala mayor de 2.338 espectadores se ilumina con llamativas lámparas en forma de dragón. Sus butacas de hierro fundido y terciopelo rojo nos conducen a la época de oro de la ciudad de Barcelona.

Siguiendo por uno de los caminos del arte, nos encontramos con El Teatre Nacional de Catalunya, moderno edificio con forma de Partenón. Sus paredes exteriores son de vidrio lo que lo convierte en un estilo excéntrico. Techo a dos aguas y columnas de sostén, envuelven sus espacios principales organizados en sala mayor, vestíbulo y caja escénica. Con una capacidad máxima de 1200 localidades se creó como teatro público por el departamento de Cultura de Cataluña. Sus funciones suelen presentarse en castellano o catalán.

Además de los reconocidos teatros, la ciudad de Barcelona cuenta con un gran número de pequeñas salas alternativas donde podemos deleitar el alma con actuaciones de conocidos artistas o menos comerciales a precios económicos.

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